Ducha Escocesa Bitérmica

Estancia en la se alternan chorros de agua caliente y agua fría. El agua caliente y el vapor dilatan los vasos sanguíneos, favoreciendo así la transpiración, la relajación muscular y de articulaciones y beneficiar el flujo de sangre y calor hacia la superficie del cuerpo.

El agua fría y el hielo contraen los vasos sanguíneos, reduciendo la inflamación y la congestión superficiales, produciendo también así mayor afluencia de sangre a los órganos internos.

Este tipo de ducha reactiva la circulación sanguínea y tonifica la piel del cuerpo.

Nos ayuda a recuperar energía y mejorar estados de ánimo.

Los chorros calientes irán dirigidos a aquellas zonas donde el usuario sienta dolores musculares, como la zona lumbar, cuello o espalda.

Los chorros de agua fría, se dirigirán hacia piernas, sobre todo si se padece de hinchazón en tobillos y pies.

Con la ducha escocesa se consiguen efectos tonificantes y estimulantes, logrando así un efecto de micromasaje superficial muy agradable. Es estimulante, ideal para combatir el estrés, además de un exfoliante natural que contribuye a la eliminación de células muertas.

Tiempo aconsejado de un máximo de 5 minutos.